Muerte de José Antonio Primo de Rivera

6 01 2010

http://www.historiasiglo20.org/HE/images/13a2-joseantonio.jpgJosé Antonio era alto, guapo, moreno y con la mirada profunda que le confería el ser un jurista de primera calidad, condición aplicable a su carácter como persona. Ciertamente, pertenecía a eso que llamamos aristocracia. Pero jamás fue un aristócrata altivo y clasista. Fue un aristócrata sencillo, un aristócrata “popular”, entendiendo el término como un hombre rico que se preocupaba por las clases populares. En vez de dedicarse a derrochar su fortuna en orgiásticas experiencias o en holgazanear, decidió dedicarse por entero a España y a los españoles. En ello invirtió largas y pesadas horas, comiéndose la cabeza para encontrar la fórmula secreta que sedujera a esas clases españolas, proletariado, burguesía y aristocracia, en las que él depositaba las esperanzas para construir la España una, grande y libre que figuraba en la cosmovisión falangista.

En el preciso momento en que José Antonio miraba su reloj eran las tres de la madrugada del 20 de noviembre de 1936. En breves horas sería ejecutado. El sueño de ver a su amada España en lo más alto de la posición mundial se iba a desvanecer. Quizá algún día, allá desde el Cielo, podría ver resurgir a España. ¡Quién podía saberlo! Las fuerzas nacionales habían fracasado en Alicante, maldecía. ¿Por qué tenía que morir? Bueno, pensaba tras la dubitación, era muy lógico que, habiendo sido asesinados millares de falangistas y de derechistas durante el decurso de la guerra e incluso antes, cayera ahora él, que era el máximo dirigente de la fuerza nacional más importante: Falange.

Tomó la Biblia que había en la mesa de su celda, y abrió por una página al azar. Leyó: “Yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo” Hojeó más allá, y se encontró con la sentencia: “Padre, aparta de mí este cáliz”. José Antonio, que se había mostrado muy entero en la defensa que hizo de sí mismo y de su hermano, no pudo evitar que una lágrima empezara a recorrer su mejilla, y exclamó un poco en voz alta: “Señor, el fin para mí está cerca. Aparta de mí este cáliz. Por favor, no me abandones”. Se tumbó en la cama y comenzó a escribir en una arrugada hoja de papel: “Esto toca a su fin. En unas horas estaré ya junto a Dios y su Juicio. Los ángeles con espadas estarán esperando mi llegada. Me voy sin jactancia, porque nunca es alegre morir a mi edad, pero no espero que nadie incurra en dramatizaciones inútiles de mi muerte. Ahora mismo están luchando por los campos de España miles de falangistas dispuestos a dar su sangre por la España en la que creen y a la que yo les acerqué. Es normal, por lo tanto, que yo, que soy el líder de esos muchachos de corazón ardiente, dé mi sangre por esa España que yo traté de alcanzar en vida. Espero que las escuadras enteras de falangistas que añoran la España inmortal sirvan a su nuevo jefe, el general Francisco Franco, como lo hicieron conmigo. Mi muerte no debe significar el fin de nuestra lucha, pues mientras haya un solo falangista en España, nuestro ideal seguirá vivo y en pie. Tengo a mi lado un crucifijo que espero me ayude a superar el miedo que ahora me atenaza el corazón. Sé que habrá muchos camaradas, muchos amigos, muchos familiares que llorarán mi pérdida, pero sólo puedo decirles que no se preocupen, que en unos años (espero que muchos, porque ellos aún son útiles en el servicio de la Patria) nos veremos allá arriba, en comunión con el Altísimo que todo lo puede. Confío en que esta guerra, tan dolorosa, sirva para expulsar por fin del interior de España a los diablos marxistas y liberales, que son quienes nos han llevado a esta situación. Un abrazo para todos aquellos que pusieron su fe ciega en mí y hasta siempre, José Antonio”.

Ya eran las 5 y media. José Antonio sacó una foto de sus padres que tenía guardada en la maleta, y besándola con cariño, dijo en voz muy baja: “En breve nos veremos, papá. Por fin podré darte un beso, mamá. No sabes lo que he sufrido por tu ausencia”.

A continuación, guardó la foto y sacó una serie de cartas, que iban dirigidas a sus familiares y amigos. Las dejó sobre la mesa y las releyó despacio. Las volvió a guardar y las acompañó con una nota que ponía: “Dar a sus destinatarios”. Se peinó el poco pelo que aún perduraba en su cabeza, y volvió a recostarse sobre la cama. Rezó en silencio, en una oración que se prolongó una eternidad. Sabía que era la última vez que hablaría con Dios antes de verle. La hora había llegado.

La voz del carcelero retumbó por el pasillo donde se apiñaban las celdas:

José Antonio Primo de Rivera, vístase. Es la hora.

José Antonio se puso, en un silencio conmovedor, las zapatillas, y se echó uno de sus preciosos abrigos por encima. El carcelero, impaciente por llevar a cabo la ejecución y poder así echarse a dormir, le espetó:

Vamos, coño, que es para hoy.

La voz de José Antonio sonó serena para decir:

Como sólo se muere una vez, hay que morir con dignidad.

Una vez que se hubo vestido, José Antonio fue conducido ante la presencia de su hermano Miguel. José Antonio, con un brillo chispeante en sus ojos saltones, dijo:

Hola, Miguel.

Hola, Jose. Bueno, creo que ha llegado la hora de despedirnos.—le respondió con voz temblorosa Miguel.

Sí, creo que sí. Os quiero mucho a todos, Miguel. Cuando salgas de aquí, dale un abrazo muy fuerte a todos nuestros hermanos y un beso a la tía Ma.

Se lo daré de tu parte. Te quiero mucho, hermano—dijo Miguel con unas lágrimas aflorando en su rostro.

Help me die with dignity—susurró José Antonio con su persistente brillo en los ojos y una tenue flacidez en el semblante.

José Antonio, ruega por nosotros.

La voz bronca del carcelero interrumpió a los dos hermanos: “Vamos, deprisa, ya es hora”

José Antonio, que en ese momento estaba abrazándose postreramente a su hermano, fue cogido por la espalda por el carcelero y otro colega. Cuando se lo llevaban, espetó:

Miguel, España no se rendirá. ¡¡Arriba España!!

¡¡Arriba España siempre, José Antonio!!—respondió Miguel conmocionado.

José Antonio, en el pasillo, no pudo reprimirse, y con serenidad, les dijo a los guardianes una frase que ya había pronunciado en uno de sus juicios:

¡Qué equivocados estáis! Vais a fusilarme a mí, que venía en vuestro amparo.

Llegaron al patio de la cárcel. Se oían ruidos de pistolas y de granadas, olía a pólvora. José Antonio fue llevado junto a cinco personas más, tres falangistas y dos carlistas, a un rincón de la prisión. Los jóvenes falangistas quedaron impresionados al ver a su líder, allí, con su imponente abrigo, sereno, incluso con un ademán sonriente en el rostro al ver allí a sus muchachos. José Antonio, en última instancia, dijo a aquellos que se disponían a llevárselo para siempre:

Yo no soy vuestro enemigo. Yo soy vuestra ayuda. No tenéis que fusilarme a mí, sino a vuestros jefes. Ellos no hacen nada por vosotros. Son sólo embusteros.

Los miembros del pelotón de fusilamiento hicieron caso omiso de las palabras de José Antonio. Éste, consciente de que era inútil cualquier intento de avenirse a razones con aquellos, les espetó:

¿Son ustedes buenos tiradores?

Los otros contestaron afirmativamente. José Antonio, cuyo abrigo le había pedido el carcelero como regalo, tomó su abrigo y lo arrojó con fuerza hacia el carcelero. A continuación, apretó con fuerza el crucifijo que llevaba en su mano izquierda. La descarga de los doce miembros del pelotón, seis anarquistas de la FAI y seis comunistas, sonó atronadora. José Antonio, en trance de muerte, exclamó antes de caer al suelo fulminado por las balas, con el brazo derecho en alto:

¡¡¡Arriba España!!!

Todo había terminado. José Antonio yacía ensangrentado en el suelo. Su corazón español había sido fulminado por la acción asesina de las balas. Uno de los cerebros más privilegiados de Europa, en palabras de don Miguel de Unamuno, había muerto. Pero su asesinato no fue en vano. Su generosa sangre regó los destinos de España durante los cuarenta años siguientes, un periodo en el que España volvió a ser Una, Grande y Libre.

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19 respuestas

8 01 2010
Manuel

Jose Antonio no murió porque sigue presente en nuestros corazones.

¡ARRIBA ESPAÑA!

14 03 2010
manuel

Jose Antonio

“Presente”

27 03 2010
Taladrator

Ja ja ja. ¿Quién ha escrito este artículo? Sólo le ha faltado empezar con música… Este panfleto parece del estilo de la copla… “Era blanco y rubio como la cervezaaaaaaaaaaa”. ¿Todavía andamos así con las arengas trasnochadas?

12 12 2010
Popichoni

quien es taladradorrrrr ,anda que estas bueno taladrador:era moreno ,alto y con dos cojones, me hubiera gustado ver a mas de uno en esa circunstancias k seguramente se hubieran meados de miedo.

19 09 2010
Diego

Me hace mucha gracia este Taladrator, con ese nombre que podemos esperar. Deberia respetar a la gente que ha fallecido y mas a gente que lo ha hecho por ideales, sean de la indole que sean, porque los politiquillos de ahora si se ven en esa situacion cantarian hasta la internacional, ya no hay gente de esta talla. Hoy en dia ya no existen este tipo de personas como José Antonio que dio su vida por España.

30 09 2011
republicano

muerete con tu jose antonio fachon de mierda

5 05 2013
Patriota

Seguro que tu put. madre esta muy orgullosa de ti republicano

5 05 2013
Trueno

Lo que escribe es republicano es desconocer la historia de España, pero bueno, en el tono con que lo escribe solo hay que ver el odio que llevan después de tantisimos años, puede ser por el fracaso y la alta traición que hizo la segunda república a la clase obrera, entre otras la duración de esta instaurada en España. Que sigan viviendo con el rencor.

¡¡Arriba España!!

29 12 2010
España=Marruecos

Veo que aunque mataron al perro la rabia sigue. Decía el poeta solo la estupidez humana es infinita.

13 06 2011
Fdelga

El franquismo utilizó la figura de José Antonio ,el falangismo y el jonsismo para dar estética a su régimen y sobre todo para darle una base ideológica para asentarse en el nuevo estado, obviamente sin apenas aplicarlo en la práctica, era todo simbolismo.¿Realmente se hizo todo lo posible por salvar la vida de José Antonio?,en caso de haber logrado evadirse de la cárcel de Alicante y haber llegado a Salamanca¿Qué hubiera ocurrido?. Son dos incógnitas que perduran todavía y lo seguirán en el futuro ya que los que afirman que se hizo todo lo posible por liberarlo no lo han podido demostrar al igual que cuando afirman que si J.Antonio hubiera llegado a Salamanca no se hubiera producido un enfrentamiento entre Franco y J.Antonio(algunos al parecer se olvidan del proceso a M.Hedilla), yo personalmente opino de que había intereses por eliminarlo, pero por los dos bandos, el nacional-sindicalismo rompía(y sigue rompiendo) con la división derecha-izquierda, con semejante falsedad. Como afirman algunos historiadores en la guerra civil hubo todo tipo de canjes menos el de José Antonio.

19 04 2013
noroccidental

¿Hedilla?¿Revolucionario?
Conoce antes de decir inexactitudes quién fue el falangista que le sucedió en FET y de las JONS, cuando Hedilla se enfrentó a Franco… Se llamaba Fernando González Vélez; era médico… También estuvo en prisión.
Si te transcribo algún discurso de Velez, te puedes quedar anonadado…

27 05 2013
Marina

Me gustaría poder leer algún discurso de Vélez. ¿Cómo podría conseguirlos?

27 05 2013
noroccidental

Son muy difíciles de conseguir, pues se hallan desperdigados por los periódicos de los lugares dónde ejercicio cargos de Falange: León y Marruecos. De su etapa, al frente de FET y de las JONS hay algunos retazos recogidos en el ABC, correspondientes al año 1938. Si quieres conocer el aspecto humanista de este jefe falangista puedes consultar en google: “la sublevación militar de julio de 1936 en el suroeste provincial y su incidencia en la defensa del orden público (3ª parte)”

17 08 2011
José Antonio

Deseo manifestar aquí mi admiración y respeto por uno de los más grandes españoles de la Historia, tal vez el último: José Antonio Primo de Rivera.

20 08 2011
Julio

José Antonio Primo de Rivera, uno de los más grandes pensadores y estadistas de Europa, un hombre que amó a su país, a España, rota por el dolor de la Guerra, el legado de José Antonio sirve hoy más que nunca, y sus memorias las veremos pronto de nuevo al salir el sol naciente, y entonces España volvera a ser Una , Grande y libre.

20 09 2011
samuel

un fascista menos y hay que cargarse a muchos mas

5 05 2013
Trueno

Bueno esto es desconocer quién fué la figura de José António Primo de Rivera, seguro que ni leyó ni un solo libro acerca de él, pero en fín, todo producto del rencor de haber perdido una segunda republica que solo con ver su duración fué de risa, asi como la alta traición de esta a la clase obrera, vease la Revolución de Asturias, es más escribir tal golipollez diciendo que un fascista menos después de 1936, año que fusilaron a José António como si hubiese sido ayer es de una ignorancia supina, no me estraña la cultura que tienen estos, menos mal que van a estar cien años más pensando en su segunda república,

28 10 2011
Paco

Samuel, eres tonto, porque no sabes de que en España gente como tú no tienen nada en el cerebro. Y comentarios tan poco lógicos, solo vienen de gente sin corazón alguno.
Doy otra oportunidad como seguramente José Antonio la daría a personas que no piensan lo que dicen.

6 03 2012
FGC

Samuel entérate, el fascismo fue la escisión nacionalista del socialismo, o sea, un fascista es un socialista con inquietudes patriótica, no confundas los términos

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